Y si destruir tu mundo significa romper con tu imagen de chica/o buena/o ¡hazlo! Porque quizás la única forma de ser tu misma/o sea quitándote la máscara y permitiéndote ser tal cual eres.

Correr riesgos nos da miedo, es natural, nos gusta la seguridad, pero no siempre es posible estar seguro del todo y es necesario pasar por situaciones nuevas, aunque sea con miedo. Si queremos avanzar no hay otro camino. Pero si se puede suavizar ese camino haciéndolo de una forma progresiva: practicando poco a poco. Si tienes que aprender a estar con la gente, vete conociendo a grupos de dos, después de tres y al cabo de unos días te sentirás fuerte para acercarte a un grupo más grande.
Es difícil tomar decisiones, claro que sí, es difícil dar el salto a lo nuevo, también. Pero ese riesgo que asumimos, siempre trae premio: encontrarte y ser mucho más feliz. Cada reto superado nos hace un poco mejores y con cada nueva experiencia nos conocemos un poco más. Sin prisa, pero sin pausa. No dejar de practicar es la clave para ver resultados.
¿Qué puede pasar si intentas ir más allá?