Piensa en alguien a quien quieras mucho. Recuerda un momento concreto en el que te hayas sentido muy cerca de él/ella. Revive por un momento con todo detalle aquel día en el que te ayudó, te aconsejó y/o se portó muy bien contigo. Escríbelo, pero escríbelo en forma de carta dirigida a esta persona, dile lo agradecido/a que estás por lo que hizo por ti, explícale como te sentiste, lo que significó para ti aquello que hizo aquel día y lo enormemente agradecido/a que estás, cuéntale la influencia que tiene en tu vida, háblale de esos otros momentos en los que reísteis juntos, todos los buenos y menos buenos momentos. Despídete.
Cuando la hayas terminado vuelve a leerla, léela en voz alta sintiendo la alegría de conocerle y agradecimiento por que alguien como él/ella, esté en tu vida.
Ahora ya puedes decidir quedar con esa persona tan importante para ti y darle la carta o enviársela por mail, también puedes guardarla en un cajón. Es tu carta y tú decides, el bien ya está hecho.

Lo que ha pasado durante este ejercicio es que, sin darte cuenta, has conseguido aumentar tus niveles de serotonina.
La serotonina es un neurotransmisor responsable de mantener el estado de ánimo en equilibrio. El comportamiento social, el sueño, el apetito y la digestión, la memoria, el deseo y desempeño sexual de una persona también están influidos por este químico, para muchos “hormona de la felicidad”. Es producido mayoritariamente en los intestinos (entre el 80-90%) el resto en el cerebro
Existe una estrecha relación entre la depresión y la serotonina. Hay varias formas más de estimular la producción de serotonina, la inducción de estados de ánimo es solo una de ellas.
Seguro que ahora te sientes mejor.